El pulso verde del planeta late más fuerte de lo que creíamos.
Un nuevo estudio publicado hoy en *Nature* revela que la vegetación tropical captura y convierte dióxido de carbono en biomasa a un ritmo mucho mayor de lo estimado, lo que cambia las reglas del juego para la ciencia climática y, de paso, para quienes buscan optimizar su entorno.
La Ciencia

La productividad primaria bruta (GPP, por sus siglas en inglés) es la cantidad total de carbono que las plantas fijan mediante la fotosíntesis. Hasta ahora, los modelos globales subestimaban este proceso en los trópicos debido a la dificultad de medir la fotosíntesis desde el espacio y la falta de datos de campo. El equipo de investigación, liderado por científicos de la Universidad de Arizona, combinó observaciones satelitales de fluorescencia inducida por el sol (SIF) con mediciones directas en torres de flujo en la Amazonía, el Congo y el sudeste asiático.
Los resultados son contundentes: la GPP tropical es un 30% más alta que las estimaciones previas. Esto equivale a unos 10 petagramos de carbono adicionales por año, una cantidad comparable a las emisiones anuales de combustibles fósiles de todo el mundo. El estudio también identificó que la estacionalidad de la fotosíntesis en los trópicos es más compleja de lo que se pensaba, con picos de actividad durante las estaciones secas en ciertas regiones.

:format(jpg):quality(99):watermark(f.elconfidencial.com/file/a73/f85/d17/a73f85d17f0b2300eddff0d114d4ab10.png,0,275,1)/f.elconfidencial.com/original/1cc/033/8c6/1cc0338c6034399257ee580f501d1936.jpg)
