Un cupón de $10 y una consulta por video. Así de fácil es conseguir una receta de Addyi, la píldora rosada que promete avivar el deseo sexual femenino. Pero lo que parece un descuento inocente es, en realidad, una nueva frontera en la relación entre la industria farmacéutica y la telemedicina.

La ciencia

Telemedicina y fármacos: ¿El fin de las recetas independientes?

Addyi (flibanserina) fue aprobada por la FDA en 2015 para tratar el trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH) en mujeres premenopáusicas, rodeada de controversia por su modesta eficacia y efectos secundarios. En diciembre de 2025, la FDA amplió su uso a todas las mujeres menores de 65 años, duplicando potencialmente la población elegible. El medicamento actúa sobre los receptores de serotonina y dopamina en el cerebro, pero sus beneficios son modestos: en ensayos clínicos, las mujeres reportaron en promedio un aumento de 0.5 a 1 evento sexual satisfactorio por mes más que con placebo. Sin embargo, la tasa de abandono por efectos adversos fue del 13% frente al 6% con placebo, lo que subraya la necesidad de una evaluación cuidadosa.

mujer sosteniendo pastilla rosa con receta electrónica de fondo
mujer sosteniendo pastilla rosa con receta electrónica de fondo

La compañía Sprout Pharmaceuticals, fabricante de Addyi, ha facilitado el acceso mediante un código de descuento (PINKPILL) que reduce el costo de una consulta de telemedicina a solo $10. La consulta es gestionada por Prescribery, una empresa de telemedicina que recibe honorarios de las farmacéuticas para conectar pacientes con médicos que pueden recetar el medicamento específico. Según su CEO, Ross Pope, "Les damos los códigos de cupón que pueden usar, y ellos lo comercializan para atraer más negocio". Esta estructura plantea interrogantes sobre si la consulta es realmente independiente o simplemente un mecanismo de entrega de recetas.