Un grupo de delfines surca el océano a velocidades que desafían la física. Un nuevo estudio de la Universidad de Osaka, publicado en Physical Review Fluids, desvela el secreto: no es solo fuerza, sino la forma en que gestionan los remolinos de agua. Este hallazgo no solo explica la eficiencia de estos mamíferos marinos, sino que ofrece un modelo para optimizar el movimiento humano y el diseño de tecnologías bioinspiradas.

La Ciencia Detrás del Misterio

Delfines: El Descubrimiento que Revoluciona la Hidrodinámica

Los delfines son nadadores excepcionales, capaces de alcanzar velocidades de hasta 30 km/h y realizar giros bruscos con una agilidad que ha fascinado a científicos durante décadas. Hasta ahora, el mecanismo exacto de su propulsión era un misterio, ya que las observaciones en el océano no permitían medir con precisión las fuerzas involucradas. Investigadores japoneses utilizaron supercomputadoras para simular el movimiento de la cola de un delfín, analizando los vórtices o remolinos que se generan en cada oscilación. Descubrieron que el movimiento ascendente y descendente de la cola produce vórtices de diferentes tamaños: anillos de vórtice grandes, creados en las primeras oscilaciones, y vórtices más pequeños que aparecen después. Los grandes generan la mayor parte del empuje, mientras que los pequeños apenas contribuyen al avance.

delfín nadando en océano azul
delfín nadando en océano azul

El estudio cuantificó que los vórtices grandes representan aproximadamente el 80% del empuje total, mientras que los pequeños son subproductos ineficientes que disipan energía sin beneficio. Esta comprensión detallada, imposible de obtener en el océano real, se logró mediante simulaciones de dinámica de fluidos computacional (CFD) que descomponen las escalas de vórtices. Los investigadores modelaron la cola del delfín como una superficie flexible que oscila a frecuencias y amplitudes específicas, y luego analizaron cómo cada escala de vórtice contribuye al impulso neto. Los resultados son sorprendentes: la eficiencia propulsiva del delfín depende críticamente de la sincronización entre la generación de vórtices grandes y la minimización de los pequeños.