La biotecnología produce avances científicos que antes parecían imposibles. Pero según Jeremy Levin, ejecutivo de larga trayectoria en la industria, las instituciones que respaldan estos avances —desde los reguladores hasta los inversores y la confianza pública en la ciencia— están comenzando a fracturarse.
La Ciencia

La ciencia biotecnológica avanza a un ritmo vertiginoso, generando terapias que hace una década eran impensables. Sin embargo, el ecosistema que permite que estos descubrimientos lleguen a los pacientes está bajo presión. Levin, fundador y presidente de Ovid Therapeutics y ex CEO de Teva Pharmaceuticals, argumenta en su nuevo libro "Biotech in the Balance: Saving a Strategic Industry in an Age of Distrust" que la agitación política, el debilitamiento de las instituciones, la inversión a corto plazo y otros factores están poniendo en riesgo el futuro de la industria.
El problema no es la ciencia en sí, sino el entorno que la rodea. Levin señala que la confianza pública en la ciencia se ha erosionado, y que los cambios regulatorios abruptos están perjudicando el desarrollo de fármacos. "Cuando una institución crítica como esta es sacudida, la industria debe mantenerse firme. Debe señalar por qué esto es un problema", afirma. Sin embargo, los líderes de la industria farmacéutica han permanecido en silencio. Este silencio, advierte, podría tener consecuencias profundas para el desarrollo de futuras terapias. La paradoja es que mientras la ciencia avanza más rápido que nunca, el apoyo institucional se desvanece, creando un desajuste que amenaza con frenar la innovación justo cuando más se necesita.

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